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jueves, 18 de marzo de 2010

Regresando a casa


En el universo espiritual del Rebe, nadie es ajeno a la Fuente de Vida. Este no es un lugar que se descubre o al que llegas como turista. Sólo hay retorno. Reconexión.

El alma comienza con un vínculo íntimo y esencial con el Origen que trasciende todo. Incluso al investirse en el mundo material, en forma humana, ese vínculo primordial permanece grabado en lo profundo del alma. Ese es el vínculo que constantemente la atrae, como un imán atrayendo su otra mitad. Toda la búsqueda del hombre, todo su afán espiritual, es sólo expresión de esta dinámica, esta sed de retorno.

El anhelo de regresar es innato, pero debe ser despertado. El alma, primero, debe percibir que está distante. El retorno, con toda la fuerza y toda la pasión, se encuentra en el alma que ha errado lejos de su verdadero ser para luego despertarse y reconocer que se ha extraviado.

Asimismo, el impulso del retorno es la red de pesca que tiene Dios. Porque en su búsqueda por reunirse con El, el alma encuentra a Dios en todas los aspectos de este mundo. Así, también éstos son elevados. Y cuanto más profundo es el descenso, mayor es el tesoro.

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